La actividad programada para este día consistía en contar una historia de tres maneras diferentes: la primera parte consistía en contar la historia con elementos no verbales, la segunda parte se trataba de contar la historia mediante dibujos y la tercera parte consistía en contar la historia utilizando el lenguaje verbal.
Bueno, ahora me toca destacar que con la pésima actuación de mi compañero no solo no me enteraba de nada, sino que como tardo demasiado, no pude contar yo mi historia y me tuve que conformar con escuchar únicamente la suya. A pesar de todo, la verdad es que era una actividad muy divertida, no parábamos de reírnos y disfrute muchisimo.
Desde mi punto de vista como receptor, quiero decir que, en las primeras formas de contar la historia el receptor tiene que hacer muchas inferencias. Estas inferencias solían ser incorrectas, por lo que la historia adquiría un punto de locura, que la hacían muy divertida. A medida que el ejercicio continuaba con la segunda y tercera parte, las inferencias eran positivas, a causa de una mayor fuente de recursos (dibujos y comunicación verbal). Finalmente en la tercera parte con el uso de la comunicación verbal, el receptor ya no tiene que hacer inferencias y existe un correcto entendimiento de la historia.



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