En este bloque el tema que hemos
trabajado ha sido la literatura folclórica. La palabra folclore me recordaba a
bailes y danzas pero no lo asociaba con literatura y mucho menos pensaba que yo
podía conocer tanta literatura folclórica desde muy pequeño. Mi abuela de
pequeño me cantaba canciones que se sabía de cuando ella era pequeña y mi
abuelo en las reuniones familiares contaba cuentos a todos los nietos, cuentos
y canciones que me he dado cuenta ahora que sabía del folclore más de lo que
pensaba.
En este bloque hemos aprendido no sólo
que el folclore son textos de tradición cultural y popular que se transmiten de
manera oral de generación en generación. Por lo que se puede asegurar que no
hay una versión original de las historias, ya que la mayoría eran historias que
se contaban para entretener y no eran historias para nada infantiles. Al
contarlas delante de niños se podían omitir ciertos detalles. Estos cambios
realizados de manera consciente y con un motivo concreto son adaptaciones. En
cambio las modificaciones que se producen y los detalles que se pierden por el
boca a boca de manera no intencionada son las llamadas versiones.
A lo largo de la historia ha habido
diferentes escritores y autores que se han especializado y dedicado a recopilar
textos folclóricos y ponerlos por escritos y a realizar adaptaciones de los
mismos como son los Hermanos Grimm (Hansel y Gretel, Pulgarcito, etc.),
Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (La Bella y La Bestia), Hans Christian
Andersen (La Sirenita), Charles Perrault (Caperucita Roja.) o Félix María de
Samaniego (La Lechera)
En mi colegio de prácticas no se ha
trabajado la literatura folclórica como tal, pero mi tutora de prácticas una
vez por semana contaba cuentos clásicos a los niños, adaptaciones recopiladas
por los distintos autores mencionados anteriormente, como Caperucita Roja,
Ricitos de Oro, La Sirenita, La Lechera, Pulgarcito, Cenicienta, La bella
Durmiente del Bosque, etc. Es cierto que en ocasiones se basaba mucho en las
adaptaciones realizadas por la Factoría Disney en lugar de contarles los
cuentos de los recopiladores estudiados en este bloque. Al igual que contaban
cuentos, les enseñaban canciones populares típicas de cada provincia, ya que
estaban estudiando la geografía española. En los patios pude observar a las
niñas principalmente jugando a la comba y a juegos de palmas en las que se
entonaba una cancioncilla que habían aprendido de sus hermanas, madres,
abuelas…
Me ha sorprendido bastante que todas las
semanas contaran cuentos porque al comentarlo con mis compañeros a la mayoría
de ellos les resultaba extraño ya que en sus prácticas no habían vivido esa
experiencia incluso cuando le proponían al profesor contar cuentos este les
miraba extrañado. Por lo que me ha gustado comprobar en mi periodo de prácticas
como se lleva a cabo en el aula lo que he trabajado en clase.
Como futuro maestro me gustaría, al
igual que hacía mi profesora de prácticas contarle cuentos populares a los
niños mínimo una vez por semana, creo que es un ejercicio muy bueno para ellos
y ellos lo disfrutan. Cuando les cuentas un cuento se transmite cultura,
estilos de vida, diferentes pensamientos, vocabulario, expresiones, se
desarrolla la imaginación y el pensamiento abstracto. Los niños disfrutan y les
hace cambiar y salir de la rutina.
Este tema realmente me ha sorprendido y
me ha gustado y he disfrutado con él recordando con mis abuelos y en mi casa
cuentos y canciones de cuento yo era pequeño al igual que he podido enseñar a
los alumnos de prácticas algún cuento en el recreo de comedor. Es importante no
perder la costumbre de contar cuentos y debemos saber adaptarlos a la edad y a
las características del receptor, ya que en alguna ocasión me di cuenta que al
contarles algún cuento había palabras o expresiones o hechos que los niños no
entendían, por lo que he podido comprobar la importancia de realizar una buena
adaptación y de los factores que debemos tener en cuenta a la hora de
realizarla.
Bien. Te ha faltado hablar de los otros dos géneros de la literatura folclórica.
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